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#ESP – NÚRIA CALZADA – ENERGY CONTROL

3 ago , 2016  

Núria Calzada es licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, ​​miembro de Energy Control – programa de reducción de riesgos de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) – desde el año 2000 y coordinadora estatal desde 2006. Cuenta con una amplia experiencia docente dirigida a profesionales de la salud, la educación y el ocio nocturno, ha impulsado el nacimiento de proyectos de reducción de riesgos en Latinoamérica y ha participado en diferentes estudios y publicaciones sobre drogas. Los más recientes (2016): Crystals and tablets in the Spanish ecstasy market 2000-2014: are they the same or different in terms of Purity and adulteration? en la Forensic Science International y Results of an international drug testing service for cryptomarket users en la International Journal of Drug Policy. Actualmente, es docente en el Master en Drogodependencias de la Universidad de Barcelona y ha participado en grupos y mesas de debate para la definición de estrategias de prevención de consumo de drogas y problemas asociados tanto a nivel autonómico (Generalitat de Catalunya) como nacional (Plan Nacional sobre Drogas). Participó también en la Comisión de Drogas del Congreso para informar sobre la situación de las ‘nuevas sustancias psicoactivas’ en España.

¡Aquí os dejamos con su entrevista!

 

¿Qué motivaciones impulsaron la creación de la plataforma Energy Control?

Energy Control nació en 1997 para dar respuesta a los consumos de éxtasis – en aquellos momentos incipiente ligado al ocio y la fiesta. Se detectó una nueva realidad y nuevas necesidades que emergían en el ámbito drogas y ligadas al ocio nocturno. En base a la experiencia en los centros de tratamiento que gestiona nuestra entidad, ABD, y un estudio de jóvenes que desarrollamos, se fue gestando la propuesta y la estrategia de Energy Control.

La finalidad queda patente en la presentación del proyecto: Colectivo de personas que, independientemente de si consumen o no, se sienten preocupadas por el uso de alcohol y otras drogas en espacios de fiesta. Al estar implicados en la propia escena de diversión, ofrecemos información veraz y objetiva con el fin de reducir los riesgos del consumo.

 

¿Cuáles son los principales retos y problemáticas a los que debéis hacer frente para desarrollar vuestra tarea?

Puntualmente todavía nos encontramos reticencias de algunos promotores y organizadores de eventos y, aunque comprensibles, son fruto de una falta de información. Por ejemplo, muchos creen que siempre implementamos el servicio de análisis de sustancias y se encuentran con dudas respecto a cómo se complementa el servicio de análisis con las medidas de control y tolerancia cero de consumo. Hay que decir que el análisis sólo lo implementamos en grandes festivales y raves (y que, en todo caso, se puede prescindir del servicio si el promotor lo solicita). Por otra parte, se debe entender que existen modelos de reducción de riesgos incorporados al ámbito del ocio y que los espacios de comunicación informativa no legitiman el consumo, sino que reconoce una realidad y pone medidas pragmáticas para evitar o reducir incidencias negativas asociadas al consumo en sus eventos.

Otro frente abierto es el ámbito de los medios de comunicación y el enfoque mediático, mayoritariamente sensacionalista. Justamente ahora estamos en verano, y como cada año, llegan noticias de ‘nuevas drogas terribles’ que inundan los espacios de fiesta de nuestro territorio que levantan alarmas sociales injustificadas. En 2014 fue la ‘droga caníbal‘, en 2015 la ‘flakka‘ y este año el krokodril. Respecto a este fenómeno veraniego, recomiendo el artículo sobre la ‘salchipapa‘ escrito desde la parodia y el sarcasmo que muestra de manera ingeniosa cuáles son los elementos necesarios y recursos para crear alarmas mediáticas sin base que las sustente (lo que técnicamente se conoce como serpientes de verano).

 

¿Cuáles son las acciones más relevantes que habéis llevado a cabo para alcanzar vuestros objetivos dentro de la labor que desarrolláis en los festivales?

En los festivales, además de la intervención propia de Energy Control, un stand con información, asesoramiento personalizado, análisis de sustancias y pruebas de alcoholemia, ya hace muchos años que venimos desarrollando una línea de trabajo que incluye aspectos de seguridad y prevención con la industria del ocio. En esta línea, disponemos de tres guías que distribuimos a los promotores y organizadores de grandes eventos.

Cabe destacar el sello de calidad Q de Fiesta, un proyecto de la Subdirección General de Drogodependencias de la Generalitat de Cataluña para la prevención y la reducción de riesgos en el contexto del ocio nocturno. En su web se pueden visualizar qué locales y evento disponen de este sello y están comprometidos con la prevención y un ocio de calidad.

Además, en los festivales, hacemos tareas de observación respecto a diferentes indicadores como la señalización de los equipos sanitarios, el coste del agua, accesos de agua en los lavabos y otros aspectos de prevención. En el informe de retorno que les hacemos llegar, hacemos mención de los puntos susceptibles de mejora para próximas ediciones.

Hace un par de años, pusimos en marcha un proyecto específico para festivales entendiendo que estos son eventos que pueden conllevar otros riesgos debido a las características propias de los festivales (se realizan en verano y tienen mayor duración). Distribuimos unos abanicos con mensajes preventivos que tienen mucho éxito en el verano. No sólo se trabajaban aspectos sobre el consumo de drogas, sino también sobre alimentación, descanso, relaciones sexuales, protección auditiva o protección solar. Algunos de los mensajes se recogen en el artículo ‘¿Como ir de festival y no morir en el intento?

Por último, destacar que participamos en la formación que se dispensa en Cataluña a través de FECALON para habilitarse y poder ejercer como controladores de acceso.

 

Desde tu punto de vista, ¿qué análisis haces de la situación actual de la problemática con la que trabajáis, las drogas y otros riesgos existentes, dentro del mundo de los festivales?

Más allá de los aspectos de prevención y de seguridad que hay que trabajar y mejorar para evitar tragedias derivadas de una gestión inadecuada o poco cuidadosa, respecto al consumo de drogas, sí vemos que los festivales (como cualquier espacio de fiesta durante el verano) son espacios donde hay consumo de alcohol y otras drogas y en ocasiones es donde se producen los primeros consumos de éxtasis u otras sustancias y es fundamental que puedan contar con un asesoramiento y un acompañamiento adecuado en este inicio.

Por otra parte, el mercado de drogas ilegales es per se dinámico y cambiante, van apareciendo nuevas sustancias (en especial en los últimos años) y otras tendencias, lo que supone adaptarse a estos cambios y ajustar las intervenciones en la medida de lo posible. Por ejemplo, en el último año sabemos que hay pastillas con unas dosis muy altas de éxtasis. El problema es que la gente a menudo se dosifica por número de pastillas y no por los efectos que siente. Esto no tiene ningún sentido cuando sabemos que las pastillas varían – y mucho- en su composición. Si una persona suele tomar dos pastillas y en esta ocasión se trata de una que lleva una cantidad elevada, se pueden presentar los problemas. Por lo tanto, este año, para poder detectar y alertar sobre estas pastillas, hemos puesto en marcha de forma piloto en el festival Sonar la técnica para poder cuantificar in situ aquellas pastillas que sólo llevan éxtasis y poder emitir una alerta en caso de valorarse necesario .

 

¿Qué diferencias crees que existen desde que empezasteis vuestra tarea dentro del mundo de los festivales, en 1997, y el presente 2016? ¿Qué es lo que más ha cambiado, los públicos o los riesgos?

Hoy en día hay mucha más oferta de festivales en España, tanto en cantidad como en diversidad de estilos. La finalidad de estos es la misma ahora que hace 20 años, crear un espacio de encuentro para disfrutar de música en directo y buena compañía. El público también va cambiando, pero igualmente se mantienen las motivaciones para asistir a un festival, disfrutar de buena música y vivir experiencias con el grupo de amigo/as y exprimir al máximo el verano.

Creo que se ha mejorado mucho en temas de prevención y de seguridad, pero hay que seguir trabajando. Hay promotores que trabajan muy bien y otras que habría que sensibilizar más. Debemos entender que el ocio y el consumo de alcohol y otras drogas está asociado y tendremos que trabajar teniendo en cuenta esta realidad por lo que los organizadores pueden incluir medidas de protección para evitar o reducir la ocurrencia de incidencias negativas como disponer de espacios de relax, sistemas de ventilación adecuados o un precio de agua asequible.

 

¿Recibís una buena acogida por parte de los organizadores? ¿Os apoyan para llevar a cabo su trabajo dentro de la celebración de su festival?

Mayoritariamente sí. En los inicios resultó más difícil poder entrar en los espacios de fiesta, excepto en el ámbito rave, que ya desde el inicio nos abrieron las puertas de par en par. Con el paso del tiempo y la integración en las políticas de drogas de las estrategias de reducción de riesgos, ha bajado mucho la resistencia. Hace ya muchos años que nos movemos básicamente a demanda de los propios espacios (y tenemos el calendario lleno) y en ocasiones excepcionales hemos valorado contactar con algún evento para proponer la intervención.

Hoy en día, las organizaciones de los festivales donde estamos presentes facilitan mucho nuestro trabajo, atienden las demandas y las necesidades técnicas, mejoran año tras año teniendo en cuenta nuestras propuestas de mejora, el trato es fluido y la relación de colaboración.

 

De todos los riesgos que existen en estos eventos, ¿cuál crees que es el que más presencia tiene actualmente?

Aparte de los riesgos asociados directamente al consumo de alcohol y otras drogas (intoxicaciones, malos viajes, …), hay riesgos indirectos, como las relaciones sexuales desprotegidas, los riesgos legales, las actitudes agresivas o la conducción bajo los efectos de alcohol y otras drogas.

Un tema que nos preocupa y que afecta a todas las personas que asisten a los festivales, independientemente de si consumen o no, es el tema de la protección auditiva. En ocasiones, el volumen de la música está a un nivel tan alto que puede perjudicar seriamente la audición. Bajar el volumen a un nivel adecuado y / o facilitar protectores auditivos serían objetivos a trabajar con la industria del ocio.

 

¿Existe algún riesgo que pase desapercibido para la mayoría y del que no se tenga conciencia, pero que desde Energy Control se trabaje y sea un objetivo importante?

Hay un tema que, a pesar de estar muy vigente y presente en los medios de comunicación, a menudo pasa desapercibido. El tema de los abusos de carácter sexual en espacios de fiesta y a menudo bajo los efectos de sustancias.

En un estudio que hicimos para conocer la realidad de las mujeres, preguntamos si habían sufrido diversas situaciones en diferentes grados de agresión. Un 25% había sufrido gestos o miradas obscenas, también una cuarta parte de la muestra sufrió insinuaciones incómodas y un 16% incluso tocamientos no deseados. Parece que lo tenemos tan integrado que no le damos la importancia que se merece.

En este ámbito, hay que hacer mención del Observatorio Noctambul@s que ha iniciado una línea de trabajo pionera y de referencia para detectar y abordar este tipo de comportamientos. Creemos que es importante sumarnos a la iniciativa y de cara al 2017 tenemos previsto desarrollar una campaña de sensibilización sobre el abuso sexual en espacios de fiesta.

 

¿Qué retos de futuro tenéis marcados?

Siempre tenemos muchos frentes abiertos. Otra cosa es que tengamos recursos suficientes para llevarlo adelante con garantías de calidad y en plazos de tiempo aceptables. Hoy en día tenemos pendiente poner en marcha una web internacional (en inglés), queremos continuar integrando la perspectiva de género en las diferentes áreas y servicios de Energy Control, impulsar junto con otros proyectos una red internacional de proyectos que desarrollan análisis de sustancias y promover el nacimiento de nuevos proyectos de análisis, potenciar las redes sociales como espacio de contacto y difusión, mejorar las intervenciones en medios de comunicación, desarrollar una web de referencia para usuarios y profesionales sobre el fenómeno ‘chemsex’, justo ahora estamos mejorando los sistemas de detección y alerta temprana, … ah! y un reto importante, prepararnos para celebrar en julio de 2017 el 20 aniversario de Energy Control!


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