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ENTREVISTAS / ENTREVISTES

#ESP – NATHALIE MODIGLIANI – SALA MONTJUÏC

17 mai , 2016  

Nathalie Modigliani es co-fundadora y directora de la entidad MODIband Proyectos culturales. Después de vivir y crecer en París estudiando traducción e interpretación, llega a Barcelona con 25 años y crea con dos amigos una asociación sin animo de lucro para poner en marcha el festival de cine al aire libre, Sala Montjuïc en 2003.

Ahora MODIband Proyectos Culturales se ha especializado en dos ámbitos: la programación y producción de cines a la fresca (CineCiutadella en Roses, Cine a la fresca de la Isla Diagonal, Cosmonits de película al Cosmocaixa) y la programación de cine infantil independiente (Mi Primer Festival, Filmoteca por las escuelas, Verdi Kids, Pequeños Cinéfilos de la Fundación la Caixa) entre otras.

!Aquí os dejamos con su entrevista!

 

¿Cómo llegaste al mundo de los festivales?

Por casualidad… Hasta que no se nos ocurrió crear Sala Montjuïc, no había tocado el mundo de la gestión cultural. Después de estudiar un Máster en traducción e interpretación, siempre había trabajado de traductora. Así que nos adentramos en este mundo creando nuestro propio proyecto de cero.

 

¿Qué motivos empujan a crear Sala Montjuïc?

Nací y crecer en París. Durante mi vida de estudiante asistí muchas veces a un festival de cine al aire libre organizado en el Parque cultural de La Villette https://lavillette.com/. El año 1990 se inauguró este cine al aire libre que proyectaba, en una pantalla hinchable gigante, títulos antiguos y recientes y que podía acoger hasta 14.000 personas a la vez en un ambiente distendido y agradable. Allá los espectadores se traen el picnic, la mantita, cenan sobre una explanada de césped gigante y se encuentran para compartir juntos una proyección de “buen cine”. Tenía un muy buen recuerdo.

Cuando llegué a Barcelona, empecé a ir de forma muy asidua al Cine Verdi y conocí paralelamente a una chica que estaba estudiando gestión cultural. Juntas empezamos a idear este proyecto que al cabo de un par de años se hizo realidad.

 

¿Cuál es el posicionamiento de Sala Montjuïc en relación al resto de propuestas de características similares?

Sala Montjuïc no pretende ser una ventana de novedades y de títulos inéditos ni un festival enfocado a la industria. Sencillamente quiere ser un espacio donde difundir un cine de calidad en versión original para volver a vivir el cine como un espectáculo visual y sensorial. La particularidad del espacio (que era uno de los aspectos claves a la hora de buscar la ubicación idónea) también hace un lugar de encuentro social entre amigos. El lugar es precioso y mucha gente sube en verano después de trabajar para desconectar de la ciudad. Todo el mundo sabe que se encontrará con una propuesta de película de calidad. Con estos argumentos ya tienen bastante para subir. Nos gusta por eso que, al inicio de la película, aunque haya muchos espectadores, se hace un silencio casi pareciendo al que te puedes encontrar en una sala de cine. Nuestros espectadores son auténticos cinéfilos.

 

¿Qué relación tiene Sala Montjuïc con la ciudad de Barcelona?

Sala Montjuïc siempre ha tenido la gran suerte de recibir el apoyo de la ciudad. De hecho, fue el ICUB que nos propuso ahora hace 14 años situar el festival en Montjuïc en un momento en que los ciudadanos no tenían el hábito de subir. En este sentido, desde un buen principio, vieron nuestro proyecto con muy buenos ojos, sobre todo después del éxito que fue desde el primer día. Arran del festival, el Institut de Cultura también ha ido ubicando actos municipales (como por ejemplo las Festes de la Mercè) al Fossar de Santa Eulàlia.

Nuestros asistentes son en gran parte barceloneses, ya sea público local o europeos que viven aquí desde hace muchos años.

 

¿El hecho de que Sala Montjuïc se celebre al aire libre, supone una ventaja o un inconveniente? ¿Cómo se gestiona la programación cuando el tiempo no acompaña de manera inesperada?

Sala Montjuïc se ha planteado desde sus inicios como una actividad al aire libre. De hecho, la programación en sí fue fácil encontrarla en la tienda de alquiler de DVDs de la esquina o en las plataformas de VOD. La gran ventaja del festival es su ubicación y el ambiente que se crea en el césped de los Jardines del Castillo que hace que la gente tenga la sensación de vivir una experiencia única.

Durante más de 10 años, no tuvimos que suspender ninguna sesión por lluvia. El festival se concentra en el mes de julio porque sabemos que la probabilidad de que caigan precipitaciones es mínima. Aún así, ya llevamos dos años que hemos tenido que suspender por lluvia una o dos veces. Existen seguros que te cubren los gastos de producción.

 

¿Cuáles son las dificultades que habéis tenido que hacer frente durante el desarrollo y consolidación del Festival en esta ciudad?

No se puede considerar realmente que hayamos tenido obstáculos reales. Siempre hemos mantenido una media elevada de asistentes.

Valoramos muy positivamente el espacio que tenemos y las pocas veces que hemos tenido que jugar con las obras que se estaban realizando, nos ha hecho ver que Sala Montjuïc tiene que ser ubicado en el Fossar de Santa Eulàlia y en ninguno otro lugar. En este sentido, nos queremos asegurar al máximo que siempre podremos contar con el espacio pero al ser un jardín público no tenemos garantías a largo plazo.

A veces también nos hemos encontrado con la creación de nuevas propuestas parecida a nuestra pero nunca nos hemos sentido “amenazados”.

 

Sala Montjuïc ya es un clásico de los veranos barceloneses, pero ¿qué estímulos hacen evolucionar el festival para no caer en el estancamiento?

Siempre intentamos buscar ideas innovadoras a la hora de programar las películas. Hay las noches especiales, temáticas, cada año programamos un cine-concierto. Pensamos que es importante que los espectadores puedan experimentar el cine tal como se hacía hace 100 años y esta cita tiene muchos seguidores. También intentamos buscar colaboradores, como por ejemplo otros festivales de cine que quieran usar Sala Montjuïc como una ventana más de su programación. Hasta ahora hemos colaborado por ejemplo con el In-Edit, el festival norteamericano de cine independiente Americana o el Phenomena.

Más allá de estas colaboraciones, buscamos complicidades con otros agentes del mundo audiovisual. Este año por ejemplo, iniciamos una relación con la escuela de cine FX Animation. Nuestra idea es que un periodista presente cada noche la película y que pueda haber posteriormente un debate virtual vía alguna app o red social (Periscope, Twitter, etc.).

Sala Montjuïc además siempre ha trabajado con las escuelas de cine, ofreciendo a jóvenes realizadores la posibilidad de proyectar su corto. El JAQUE por ejemplo es una escuela con la cual siempre contamos.

 

¿Cuál es el público de Sala Montjuïc? Cómo lo fidelizáis? ¿Y qué estrategias empleáis para captar nuevos espectadores?

El público de Sala Montjuïc es un público joven con una media de edad de 28 años. Tenemos un 75% de barceloneses y un 25% de turistas con un amplio espectro de nacionalidades. El 60% de nuestros asistentes son españoles vs un 40% que son extranjeros. El nivel socio-económico de los espectadores es medio-alto. Estamos hablando de personas activas a nivel cultural y social. En cuanto a la comunicación estamos muy pendientes de las nuevas tecnologías y de la captación de nuevos públicos ya sea vía posicionamiento SEO, nuevas herramientas de Ticketing que te permiten recoger datos de usuarios, Newsletters, etc. Tenemos acuerdos de colaboración con los medios principales (Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, El Periódico, Barcelona TV, etc.) y tenemos la suerte de salir en muchas guías turísticas puesto que Sala Montjuïc no deja de ser una experiencia diferente cuando estás visitando la ciudad.

 

La comunicación es un factor clave para el desarrollo de cualquier acontecimiento. ¿Qué rol juegan las redes sociales en la difusión de vuestro Festival?

Me imagino que como cualquiera otro festival, el Communiy Manager tiene más trabajo que nunca. Es a través de las redes sociales que podemos mantener una relación muy estrechada con nuestro público. De momento tenemos 33.000 fans en Facebook, 3.500 seguidores en Twitter y 700 fans en Instagram. Somos conscientes que tenemos que dedicar muchos esfuerzos ahora mismo en hacer crecer nuestros seguidores en las redes a pesar de que a veces cuesta mantener el ritmo de las redes emergentes. Una vez tienes consolidada una red, nace otra y se tiene que ser muy proactivo para no quedarse atrás. La web también recibe más de 200.000 visitas durante el verano. Así que con este conjunto de vías de comunicación sí que llegamos a un fuerte potencial de público.

 

Para finalizar, ¿qué consejo compartirías con aquellos que quieren hacer frente al reto de crear y organizar un nuevo festival?

Crear un festival desde su inicio es una aventura muy enriquecedora. Teniendo en cuenta el mercado laboral cultural, es una buena manera de entrar creando un acontecimiento con un criterio personal.

Lo que quizás sí que es importante es encontrar donde están las necesidades reales del festival que diseñas. Ahora mismo en Barcelona conviven muchísimos festivales de cine y tenemos que ser capaces de crear festivales en otras localidades del país. Últimamente, el festival literario PALABRA que une Olot con Girona ha sido todo un éxito. Pienso que es un ejemplo a seguir.


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