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#CAST – Adrián Gallero – Festival Agrogay

25 ago , 2016  

Adrián Gallero Moreiras (Madrid-Lugo, 1990) vive en un continuo ir y venir entre dos mundos: campo-ciudad; sueños-realidad; pausa-acción. Actualmente en proceso de materializar proyectos de vida con los que transformarse a sí mismo y a su entorno. Estudió Ciencias Políticas y actualmente está terminando un Máster en Economía Social y Cooperativismo. Es fundador de la revista digital Istmos y desde hace tiempo está comprometido con el activismo a través de la participación en diferentes movimientos sociales.

¿Cómo llegaste al mundo de los festivales?

Esta experiencia en la organización del Festival Agrogay da Ulloa es mi primera inmersión de pleno en el mundo de los festivales, aunque a lo largo de los últimos años he estado involucrado en la organización de diversos eventos vinculados a los movimientos sociales y las luchas políticas, como la organización en Madrid de la “Acampada 35 años de olvido, 35 días de ruido” (2010), cuyos objetivos principales fueron canalizar la frustración hacia la acción y el compromiso y despertar la conciencia social en relación a la situación que el pueblo saharaui sufre desde hace décadas. Ya en 2015 fue cuando se materializó la organización de este festival sin ánimo de lucro ¡que mañana comienza su tercera edición!

 

¿Cuáles son los motivos que os empujan a crear y poner en marcha este Festival?

La propia vivencialidad experienciada aquí por todas nosotras y la necesidad de expresar, visibilizar y compartir nuestras realidades; el agradecimiento a la tierra que tanto nos brinda; la voluntad de agitar y dinamizar culturalmente la comarca; la urgencia de organizarse con el objetivo de dignificar y recuperar la vida en las aldeas a través del respeto a las tradiciones y a la diversidad sexual introduciendo al mismo tiempo elementos nuevos; el impulso de lazos colaborativos y cooperativos que fomenten la transformación social.

 

¿Cómo nace el nombre del Festival? ¿Qué ha supuesto este término para su desarrollo?

Dos de las personas del Colectivo Agrogay da Ulloa, organizador del festival, acuñaron el término a raíz de conversaciones con amigos que les comenzaron a definir de esa manera. Dicho término contribuyó a que el festival tuviese una gran repercusión mediática el año pasado, año en que se decidió aumentar la dimensión del festival con respecto a la que había tenido la primera edición. Lo novedoso del término agrogay y seguramente la necesidad que existe en todo el rural del Estado de iniciativas sociales, políticas y culturales, hicieron que despertase un gran interés tanto en los medios como en los habitantes de la zona.

El término agrogay propone también otro modelo gay frente al modelo imperante urbanita, asociado en muchas ocasiones a la vida en guetos, y en muchas otras a la frivolidad y el consumismo, que puede parece muy libre, pero únicamente desde el punto de vista burgués. Lo que tiene relevancia, la verdadera libertad, es ser como uno es, estar comprometido con tu entorno, con el hábitat, y ser aceptado. Y eso es lo que plantea el concepto agrogay. Nosotros creemos y reivindicamos que aquí, en el campo, a pesar de existir muchas dificultades, es más sencillo ser libre y vivir como uno quiere y es.

 

¿Cuál ha sido la acogida que ha tenido esta propuesta entre los pueblos y aldeas vecinas?

La inclusión y participación de la comarca y de sus habitantes en todo esto sobre lo que estamos hablando es también uno de los principales objetivos que nos impulsaron a empezar a organizar el festival. En este sentido, desde el primer momento numerosos vecinos, establecimientos comerciales, colectivos e incluso pueblos cercanos como Lalín, se volcaron con el objetivo de apoyar y contribuir a la materialización del festival a través de contribuciones económicas, de apoyo logístico y de cuidados afectivos y emocionales.

De esta manera, la pasada edición, el Ayuntamiento de Monterroso (ayuntamiento en donde se celebra el festival) ondeó la bandera arco iris en el balcón, además de apoyar al festival con material logístico. Además, realizamos una ruta de bares agrogay friendly en la que una gran cantidad de bares del pueblo quiso participar. La compra de merchandising por parte de las vecinas también fue de un gran apoyo para nosotros. Todo esto se vio por supuesto también reflejado durante la celebración del festival, al que acudieron gran cantidad de vecinos de la comarca.

Creemos que iniciativas de este tipo contribuyen a activar y despertar a personas y grupos de alrededores, así como a crear círculos virtuosos que poco a poco van planteando modelos económicos, sociales y políticos contra hegemónicos.

 

El hecho que el Festival se lleve a cabo en un medio rural ¿Es una ventaja o un inconveniente? ¿Cuáles son las barreras que hay que saltar para poder llevar a cabo un Festival en un lugar como este?

El rural es nuestro lugar, es el espacio que habitamos en el día a día y por tanto donde tejemos redes de apoyo, trabajamos y crecemos. El rural es aquello por lo que organizamos este festival, por lo que no tiene sentido plantearse la ubicación del mismo en otro lugar. Los principales objetivos del festival son la visibilización de un rural afectivo y sexualmente diverso, así como la defensa y puesta en valor de principios como la sostenibilidad medioambiental, el respeto al patrimonio material e inmaterial y el ecologismo. Además, en una tierra como la gallega en la que día a día se está gestando una operación de desmantelamiento, etnocidio y biocidio, el apoyo a las reivindicaciones agro ganaderas es un imperativo moral.

El hecho de que el festival se celebre en el ámbito rural es maravilloso. Es la demostración de que se puede; de que tenemos capacidad para ser y estar en donde queramos y de la manera que queramos, siempre y cuando partamos del respeto hacia el entorno y hacia el resto. Hemos disfrutado de un gran apoyo anímico de toda la comunidad y los vecinos de la comarca se vuelcan en el festival cada año. En este sentido, las barreras muchas veces son las que nos imponemos nosotras mismas (generando miedos, desconfianzas e inseguridades en nosotras mismas), y la verdad es que podemos decir que nadie nos ha intentando poner las cosas difíciles ni tampoco ofendernos.

No obstante, es fundamental seguir dejando constancia de que estamos en una sociedad en la que la violencia machista, los crímenes de odio y las agresiones homófobas están aumentando (especialmente en las ciudades); en la que gran cantidad de personas LGTBQI siguen sufriendo día a día agresiones, abusos y discriminaciones por razones de género y orientación sexual y en la que el sistema aplica técnicas y estrategias políticas (pinkwashing) para aparentar ser amable con estos colectivos mientras en realidad sigue vulnerando sus derechos básicos.

 

Además, ¿cuáles han sido y son las dificultades que habéis tenido que afrontar para el desarrollo del Festival?

Una de las mayores dificultades es ser capaces de conciliar vida, trabajo y organización del festival, ya que la precariedad de la vida en el campo, la estacionalidad de la actividad económica en el rural y la dispersión de algunas de nosotras hacen que esporádicamente nos sintamos superadas por dicho evento, pero a rasgos generales considero que estamos consiguiendo ofrecer una propuesta interesante, transformadora, de calidad, a muy buen precio y de una forma respetuosa con el trabajo realizado por todas las personas que participan en la programación del festival.

 

A parte del espacio rural, hay otro término que define el festival, “gay”, ¿cómo se combinan los dos conceptos del Festival, “agro” y “gay”, en un mismo lugar? ¿Qué representan ambos para el mismo?

Para nosotras, agrogay es un concepto muy amplio: desde una persona homosexual que vive en el campo, hasta otra homosexual que trabaja la tierra en la ciudad o cualquier persona que ame la naturaleza y viva en armonía con ella. No es necesario ser homosexual para ser agrogay, únicamente defender un rural diverso afectiva y sexualmente y amar la naturaleza. Creemos y defendemos que en el agro hay más facilidad para tener una vida coherente y libre. En gran medida, aquí las relaciones se establecen en función de lo que haces (y no tanto en función de quién eres) y la gente se conoce mejor, por lo que importa más la persona que con quién te acuestas.

La homosexualidad, así como la gran variedad de maneras y prácticas de expresar el afecto, el cariño y el amor, han existido siempre en el rural, como en cualquier otra parte del mundo. Un claro ejemplo de ello son las llamadas madriñas, todas esas mujeres del rural anónimas y silenciosas, verdadero soporte de una forma de vida y producción en íntima conexión con la tierra como forma de vida y que, sabiéndose diferentes en su afectividad y renunciado incuso al amor, dieron su vida y sabiduría por el mantenimiento de la vida en el rural. A todas ellas queremos hacer una mención especial en esta edición del festival.

 

El ecologismo y la sostenibilidad son dos conceptos que definen parte del Festival, ¿cómo se plasman en la organización y ejecución del mismo?

El principal ámbito en el que se plasma es en la limitación del aforo del festival (600 personas) con el objetivo de preservar el espíritu de sostenibilidad del festival. Creemos en las iniciativas de dimensión pequeña y local como principal palanca del cambio y de la transformación social. Y creemos también en la transformación personal como primer paso para el cambio social. Y ello pasa por estar en contacto con la tierra y por construir nuevas formas de vida desde nuestras realidades. Además, las instalaciones apenas se modifican de cara a la celebración del festival con respecto a las ya existentes en la granja: apenas se instalan escenarios construidos con elementos de la propia granja como alpacas, aperos de labranza y maquinaria (el escenario de los conciertos es el remolque de un tractor).

Por otro lado, el lugar en el que se desarrolla el festival es en gran medida representativo de aquello que defendemos. La Comarca de la Ulloa (situada en el centro geográfico de Galicia) representa un santuario natural y mágico en el que además existen gran cantidad de iniciativas agro ecológicas y de personas que están luchando por hacer compatible la vida en el campo con la dignidad y el respeto, evitando vender el alma por dinero. Algo que cada vez es más complicado en la sociedad actual.

Por su parte, la Granxa Maruxa, lugar en donde tiene lugar el festival, está rodeada de 47 robles, muchos de ellos centenarios, y cuenta con una extensión de 25 hectáreas de pasto para sus vacas. Se trata de una explotación ganadera dedicada a la producción ecológica de leche y galletas de nata en un entorno de tranquilidad especialmente creado para las vacas, que como no podía ser de otra forma, también escuchan música en su día a día. Además, varios artistas y artesanos de la zona (el carpintero Jorge López o el cantero Fermín) han participado en la construcción de diferentes elementos, como por ejemplo el bar de madera que se puede observar en la entrada de la granja, o el diseño de los envases de las galletas de la granja. Esto demuestra el apoyo a lo local y la importancia de establecer relaciones de apoyo mutuo, solidaridad y reciprocidad entre los habitantes de la zona como modo de alcanzar la sostenibilidad de la vida en el rural.

En definitiva, el lugar es idóneo y representativo de los valores que pretende fomentar el festival, así como uno de los muchos estandartes existentes en Galicia que muestran la resistencia del rural gallego en la lucha por sobrevivir frente a las políticas neoliberales y las dinámicas económicas que están extrayéndonos la soberanía sobre la tierra que habitamos y expoliando nuestros recursos naturales.

Finalmente, otro ámbito en el que se ven reflejados los principios del ecologismo es en la oferta gastronómica que ofrecerá el festival, cubierta por puestos de diferentes comidas que compatibles con los diferentes regímenes alimentarios (vegetarianismo, veganismo, etc.).

 

¿Qué tipo de público congrega el Festival Agrogay? ¿Cómo lo fidelizáis? ¿Qué estrategias utilizáis para captar nuevos espectadores?

En la pasada edición se pudo ver un público de gran variedad: si bien la mayor parte de la gente eran habitantes de la comarca y alrededores, vino mucha gente del resto de Galicia, tanto de pueblos y aldeas, como de las ciudades. Vino también gente de Extremadura, Madrid y otras partes del Estado. Una de las imágenes más bonitas para nosotras fue ver a una gran cantidad de peques que disfrutaron durante todo el día por toda la granja y especialmente durante el cuentacuentos que se celebró por la tarde. Por otra parte, pudimos ver grupos numerosos de amigos que vinieron juntos, personas que vinieron solas, parejas, familias al completo, matrimonios del mismo sexo,etc.

En cuanto a la difusión del festival, por un lado nuestra incompetencia generalizada en materia tecnológica, y por otro lo farragoso que en muchas ocasiones resulta para nosotras tener que buscar un lugar donde conectarnos con buena conexión, hacen que nuestros esfuerzos en difusión se canalicen mucho más a través del boca a boca y del establecimiento de nuevas relaciones  de amistad con asociaciones, organizaciones, personas y pueblos de todo el Estado que hacen que poco a poco vayamos dando a conocer el festival y que además nos permiten crear nuevos vínculos personales. Así, durante el último año, hemos participado entre otras iniciativas en el Congreso European Rainbow Cities (Barcelona), acudimos al Basati Queer Fest invitadas por las compañeras de la aldea ocupada de Zazpe (prepirineo navarro) y colaboramos en la organización del Cocido del Orgullo (Lalín, Pontevedra).

No obstante, tenemos una página de Facebook del Festival (https://www.facebook.com/festivalagrolgtbiq/?fref=ts) y otra del Colectivo Agrogay (https://www.facebook.com/colectivoagrolgtbiq/?fref=ts), a través de las cuales damos a conocer toda la información sobre lo que hacemos. En último lugar, la impresionante repercusión mediática que tuvo el Festival el año pasado, contribuyó en gran medida a dar a conocer el Festival a lo largo y ancho de Galicia y del Estado español.

Adrián Gallero


One Response

  1. Cheché de Castro escrigué:

    Orgulloso de mi vecino y paisano Adrián y del resto de colaboradores del Festival Agrogay.
    Magnífica entrevista

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